JULIÁN DE ZUBIRÍA SAMPER

Soy navegante del viaje hacia un mundo mejor, pedagogo hasta la médula, aprendiz incansable, amante de la música y buen contendiente en las controversias. He dedicado mi vida a transformar la educación.

Magíster Honoris Causa en Desarrollo Intelectual y Educación de la Universidad Católica del Ecuador. Economista de la Universidad Nacional e investigador pedagógico. Consultor del Ministerio de Educación y Cultura del Ecuador, de la Universidad del Parlamento Andino, del Ministerio de Educación Nacional de Colombia y del Convenio Andrés Bello. Consultor de las Reformas Educativas de República Dominicana y Ecuador. Profesor de maestrías en México, Chile, Ecuador y Colombia y de cursos postdoctorales en Universidades de Venezuela. He realizado seminarios de formación docente sobre competencias, talento, educación y paz y desarrollo del pensamiento en Inglaterra, España y casi todos los países de América Latina. Autor de diecisiete libros y más de cien artículos en pedagogía, entre los cuales se destacan Los modelos pedagógicos (2006), Las competencias argumentativas (2006) y Cómo diseñar un currículo por competencias (2014). Coautor de Diálogos de la economía con otras ciencias, publicado por la Universidad Nacional (2009), A refundar la escuela (Chile, (2010) y de La inteligencia y el talento se desarrollan (2008), ¿Cómo investigar en educación? (2009) y La calidad de la educación bajo lupa (2015). Columnista de la Revista Semana Educación. Consultor en educación de las Naciones Unidas y coautor de Los objetivos de desarrollo sostenible para Colombia (PNUD, 2016). Cofundador y Director, desde 1991, de la innovación pedagógica del Instituto Alberto Merani (Bogotá, Colombia), en la cual se creó y validó la Pedagogía Dialogante.

Breve aproximación a la Pedagogía Dialogante

Llamamos Pedagogía Dialogante al modelo pedagógico que tiene como fin el desarrollo integral de los estudiantes y el cual ha sido desarrollado en el Instituto Alberto Merani en las dos últimas décadas. Entendemos por desarrollo un proceso mediado por la cultura y caracterizado por el paso de unas estructuras más simples a otras más complejas. Esto significa, por ejemplo, que cuando un niño o niña aprenden a leer, el cambio es de tal magnitud, que nunca más en la vida volverán a ser los mismos de antes, pues un verdadero aprehendizaje modifica nuestra estructura cognitiva, valorativa y práxica. En un lenguaje cotidiano, diríamos que el ser humano piensa, ama y actúa, por lo que lo que nos proponemos con la Pedagogía Dialogante es enseñar a pensar mejor, convivir mejor y actuar mejor.

En Pedagogía Dialogante reconocemos las diferentes dimensiones humanas, el carácter contextual, cultural, histórico, social y mediado del desarrollo; por lo tanto, ubicamos como principal tarea de la escuela el desarrollo de competencias integrales. A nivel metodológico consideramos que el desarrollo sólo es posible actuando de manera interestructurante; es decir, reconociendo de manera simultánea el carácter esencial y activo de la cultura y de los estudiantes. Lo primero, lo habían postulado los enfoques socioculturales que comprendieron de manera muy adecuada al sujeto en su contexto social e histórico y como representante de la cultura; al tiempo que lo segundo fue brillantemente caracterizado por la psicología genética piagetiana.

  

En cuanto a la condición de los protagonistas del aprehendizaje, consideramos esencial la reivindicación del papel del sujeto en la construcción del conocimiento y del estudiante en el aprendizaje. Esto implica que hay que reconocer la existencia de elementos personales, matices y acepciones en todas las representaciones individuales.  Sin embargo, la predominancia dada a la construcción personal sobre la cultural y la subvaloración del proceso de mediación cultural nos condujeron a distanciarnos de los modelos derivados del constructivismo pedagógico y a aproximarnos más a los enfoques socioculturales, representados en particular en las tesis de Davídov, Leontiev, Vigostky, Wallon, Bruner, Van Dijk y Merani. De esta manera, intentamos superar los sesgos cognitivos en la educación y procuramos trabajar por un modelo que garantice la educación integral que ha sido tan esquiva en la práctica educativa.

Esta propuesta ha sido fundamentada en numerosos libros y artículos. Entre ellos, hay que destacar Las competencias argumentativas (De Zubiría, 2005), Los modelos pedagógicos (de Zubiría, 2006), Los ciclos en educación (De Zubiría et al, 2010), Como diseñar un currículo por competencias (De Zubiría, 2013) y La educación bajo la lupa (De Zubiría et al, 2015). Varios de los artículos e investigaciones que han ratificado y delimitado sus principios hacen parte de este blog que hoy ofrecemos a los investigadores, docentes y pedagogos.