Carta al lector

Apreciado(a) lector(a):

El problema de la calidad de la educación en Colombia es mucho más grave de lo que suele pensar la mayoría de la población, ya que en la escuela actual los niños y jóvenes no están aprehendiendo ni a pensar, ni a leer, ni a convivir. Es así, como la mitad de los jóvenes leen a los 15 años como si tuvieran 7 años, lo cual quiere decir que el sistema educativo está retrasando su proceso cognitivo. Estamos –como decía Alberto Merani– formando “retrasados pedagógicos”. Y esto habla de por sí sobre los pobrísimos resultados alcanzados en lectura y en pensamiento; en tanto que los altos niveles de anomia, intolerancia  y desconfianza, y el bajo nivel logrado en el trabajo en equipo y en la responsabilidad social, evidenciados en los adolescentes, nos demuestran el poco esfuerzo que hasta el momento hemos dedicado como sociedad a desarrollar competencias éticas y ciudadanas en los estudiantes del país.

El problema descrito es aun más grave si tenemos en cuenta que no se debería llamar democracia al sistema político de un país en el que tan sólo el 5% de los adolescentes captan las ideas principales de un texto y cuando estadísticamente menos del 1% está en condiciones de leer de manera crítica un discurso de tan sólo tres párrafos. Una educación de tan baja y tan desigual calidad empequeñece la democracia. Es tal la situación actual en el país, que podemos afirmar que el sistema educativo eleva las inequidades y todavía no permite la movilidad social. Contrario a lo que hemos escuchado una y mil veces, desafortunadamente hoy estamos seguros de que la educación básica todavía no se ha convertido en América Latina en el mecanismo de ascenso social que requieren las democracias. Por ello podemos afirmar que para que la educación nos ayude a sacar a los pobres de la pobreza en nuestro contexto latinoamericano, antes tendríamos que sacar a la educación pública de la pobreza en la que está.

Con contadas excepciones, docentes y rectores vinculados a la educación pública presuponen que el problema de la calidad de la educación se origina afuera de la institución educativa. De esta manera, la mayoría de los docentes opina que son las condiciones socioeconómicas de los estudiantes, el alto número de estudiantes por aula y las carencias de infraestructura y de tecnología, las principales causas de la bajísima calidad que evidencia nuestro sistema educativo. El problema es que esta idea no es ratificada por  los múltiples estudios adelantados en el país y en el mundo para intentar explicar por qué es tan desigual la calidad de la educación. ¿Por qué algunos países, algunas ciudades y algunas instituciones obtienen muy buenos niveles, y por qué alcanzan niveles tan bajos otros países, otras ciudades y otras instituciones? Más complejo aún, ¿por qué países como Chile, México, Perú, Ecuador o Uruguay, de condiciones socioeconómicas tan similares a Colombia, nos superan significativamente en educación? O ¿por qué países con menores niveles de PIB per cápita que Estados Unidos y Alemania, como son Polonia, Canadá, Corea o Finlandia, para mencionar solo algunos, superan ampliamente a las dos potencias en los logros alcanzados por sus estudiantes de educación básica?

Una de las conclusiones más sorprendentes y originales de esos estudios es que cuando atribuimos el nivel alcanzado en la calidad de la educación a factores externos, tienden a ser más bajos los resultados; y que cuando lo atribuimos a factores que dependen de nosotros mismos, tienden a ser más altos. Esto tiene su razón, ya que si yo me siento parte del problema, también comprendo que soy parte de la solución; pero si presupongo que el problema está originado en la política pública o en las condiciones externas, suelo no intervenir para modificar dichas condiciones.

Los estudios mundiales enfocados en competencias han concluido que la infraestructura, la tecnología y las condiciones socioeconómicas de los padres, suelen tener un impacto relativamente bajo en el nivel alcanzado en pruebas de comprensión lectura. El estudio mundial más reconocido, al respecto concluyó que para Colombia el 17% de los resultados se puede atribuir a factores socioeconómicos, en tanto que el 83% de los resultados depende de factores pedagógicos y de gestión en el interior de las instituciones educativas (PISA 2009). En cualquier caso, es claro que directores y maestros podemos hacer muchas cosas para mejorar la calidad de la educación, y que factores como el modelo pedagógico, el trabajo en equipo, el clima del aula e institucional o el liderazgo del director, inciden mucho más de lo suele pensarse en los bajos o altos niveles alcanzados por las instituciones educativas.

La derivada categórica de este análisis es que trabajar por el mejoramiento de la calidad de la educación pública es también una manera de trabajar para disminuir las inequidades sociales y para ampliar la democracia. Quienes hemos promovido en el país nuevas formas de abordar y resolver el problema de la calidad de la educación coincidimos en que es mucho lo que se puede hacer en los municipios y en las instituciones educativas del país. Tenemos que reunir a la comunidad para relanzar los Proyectos Educativos Institucionales y para revisar los currículos, y garantizar una educación más pertinente para los niños, las regiones y el país. Tenemos que reunir a los docentes una o dos veces a la semana para que revisen, investiguen y aprehendan de su praxis. Pero el cambio esencial, desde la perspectiva de la Pedagogía Dialogante, el modelo pedagógico desarrollado en el Instituto Alberto Merani, consiste en centrarnos en el desarrollo y no en el aprendizaje como meta final de la educación, lo que implicará repensar los currículos y el sentido mismo de la educación que brindamos.

Estos son algunos de los cambios que hemos iniciado en distintos municipios y departamentos y que esperamos extender a muchos más en los próximos años. Este blog es uno de los medios que ofrecemos para respaldar nuestras propuestas a través de la publicación de posts y para generar espacios de discusión, de manera que enriquezcamos conjuntamente las iniciativas de cambio en la educación.

Equipo de redacción

Blog de Pedagogía Dialogante